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Qué es el mailing, en qué se diferencia de una newsletter o un email transaccional, cómo hacerlo paso a paso y qué exige la ley en España para que llegue.
Publicado el 29 de septiembre de 2026
Qué es el mailing, en qué se diferencia de una newsletter o un email transaccional, cómo hacerlo paso a paso y qué exige la ley en España para que llegue.
Publicado el 29 de septiembre de 2026
El mailing (o email marketing) es el envío de correos electrónicos a una lista de personas que han dado permiso para recibirlos, con el fin de informar, vender o mantener la relación con ellas. Una oferta a tus clientes, un aviso de novedades o el correo de bienvenida que llega al registrarte en una tienda online son mailing.
La mayoría de las definiciones que encontrarás se quedan ahí, o en consejos como «personaliza el asunto». Lo que casi nadie cuenta es lo que de verdad decide si tu correo acaba en la bandeja de entrada o en spam, qué dice la ley española sobre a quién puedes escribir, y qué hacer en el primer mes si partes de cero. De eso va esta guía.
Estas palabras se usan como sinónimos, pero conviene separarlas, porque cada tipo de correo tiene reglas distintas:
La gran ventaja del email frente a las redes sociales es que la lista es tuya. Un algoritmo no decide cuánta gente ve tu mensaje, y si mañana cambia una plataforma, tus contactos siguen ahí. Para una pyme, sirve sobre todo para cuatro cosas:
Si vas a montar solo tres automatizaciones, que sean estas. Funcionan en casi cualquier sector:
Otras que suelen merecer la pena: recordatorio de cita o de renovación, petición de reseña unos días después de la compra, seguimiento de presupuesto no aceptado y felicitación de cumpleaños o aniversario de cliente, si tienes ese dato con permiso.
Este es un plan realista para el primer mes, pensado para una pyme que parte de cero o de una lista desordenada en un Excel.
Revisa clics, bajas, quejas y rebotes (más abajo explicamos cuáles importan). Decide la frecuencia que puedes mantener. Mejor un correo útil al mes durante un año que cuatro seguidos y luego silencio.
El email comercial en España lo regulan dos normas a la vez: el RGPD, que marca cómo tratar los datos personales, y la Ley 34/2002 de servicios de la sociedad de la información (LSSI), que regula en concreto las comunicaciones comerciales electrónicas. La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) es quien vigila y sanciona el incumplimiento de estas reglas.
Queda prohibido el envío de comunicaciones publicitarias o promocionales por correo electrónico u otro medio de comunicación electrónica equivalente que previamente no hubieran sido solicitadas o expresamente autorizadas por los destinatarios de las mismas.
— Artículo 21.1 de la Ley 34/2002 (LSSI), BOE
En la práctica, esto se traduce en cuatro reglas:
Lo que no puedes hacer: comprar bases de datos, escribir a direcciones que has encontrado en webs de otras empresas o importar los contactos de tu móvil para mandarles publicidad. Además de ilegal, es la forma más rápida de que tu dominio acabe marcado como spam.
Entregabilidad es la palabra técnica para algo simple: que el correo llegue a la bandeja de entrada y no a spam. Depende sobre todo de dos cosas: que el correo demuestre que es tuyo y que la gente no lo marque como basura.
Para lo primero existen tres registros que se añaden al dominio. Piensa en ellos como el DNI de tus correos:
Desde febrero de 2024, Gmail y Yahoo exigen estas reglas a quienes envían en volumen. Según la guía oficial de Google para remitentes, todo el que escribe a cuentas personales de Gmail debe tener al menos SPF o DKIM, y quien envía más de 5.000 mensajes al día debe tener SPF, DKIM y DMARC, permitir darse de baja con un solo clic en los correos de marketing y mantener la tasa de spam medida en Postmaster Tools por debajo del 0,3 %. Yahoo pide lo mismo a sus remitentes masivos y, además, que las bajas se procesen en un máximo de dos días.
Aunque tú no llegues a 5.000 correos al día, cumple igual. Es lo que los grandes proveedores esperan de cualquier remitente serio, y la mayoría de herramientas de email marketing ya añaden la baja en un clic por ti. Lo que sí te toca es configurar tu dominio.
Lo segundo, la reputación, se construye con hábitos: escribir solo a quien quiere recibirte, limpiar las direcciones que rebotan, no enviar a contactos que llevan un año sin abrir nada y no disparar de golpe a miles de direcciones tras meses de silencio.
Durante años, la tasa de apertura fue la reina de los informes. Hoy hay que mirarla con mucha cautela. Apple explica en su documentación oficial que, con la Protección de privacidad de Mail activada, el contenido remoto de los correos se descarga en segundo plano al recibirlos, no al abrirlos, y que esto impide al remitente saber si has abierto el mensaje. Como la apertura se mide precisamente con ese contenido remoto (una imagen invisible), muchos correos aparecen como «abiertos» aunque nadie los haya leído.
Por eso, fíjate sobre todo en estas:
Las aperturas sirven, como mucho, para comparar tendencias dentro de tu propia lista, no para juzgar una campaña.
Hay decenas de herramientas en el mercado: Mailchimp, Brevo, Mailrelay, MailerLite, Acumbamail, ActiveCampaign, HubSpot y muchas más. Casi todas tienen un plan gratuito con límites de contactos o de envíos al mes, y planes de pago que añaden automatizaciones más completas, más volumen o quitan la marca de la herramienta del pie del correo.
Más que la marca, compara estas cosas:
Si ya usas un CRM, mira primero si trae el email marketing integrado. Tener los contactos, las ventas y los correos en el mismo sitio evita listas duplicadas y permite segmentar por lo que cada cliente te ha comprado.
En el uso diario, sí. Si queremos afinar, el email marketing es la estrategia completa y un mailing es cada envío concreto dentro de ella.
Sí, para empezar. La mayoría de herramientas tienen un plan gratuito suficiente para una lista pequeña y envíos básicos. Los límites suelen estar en el número de contactos, en los correos al mes y en las automatizaciones. Lo que no conviene es hacerlo «gratis» desde tu cuenta de correo normal: no tendrás baja automática, ni métricas, y tus envíos acabarán en spam.
Sí, dentro de la excepción del artículo 21.2 de la LSSI: si ya son clientes, obtuviste sus datos de forma lícita y la publicidad trata de productos o servicios de tu propia empresa similares a los que contrataron. Siempre ofreciendo la baja, desde el primer momento y en cada correo.
Con la frecuencia que puedas mantener con contenido útil. Para muchas pymes, un envío al mes más las automatizaciones es un buen punto de partida. Si las bajas y las quejas suben, estás enviando demasiado o algo que no interesa.
Las causas más habituales son un dominio sin SPF, DKIM y DMARC, enviar desde una cuenta gratuita, escribir a contactos que no te dieron permiso o que llevan mucho tiempo inactivos, y tener muchas quejas o rebotes. Empieza por revisar la autenticación del dominio y limpiar la lista.
El mailing funciona cuando se hace con permiso, desde un dominio propio bien configurado y con correos que la gente quiere recibir. Empieza por la bienvenida, cuida la lista antes que el diseño y mide clics y ventas, no aperturas. El resto se ajusta con el tiempo.
Escrito por
Simebuscas
Agencia de marketing digital y desarrollo web en Arahal, Sevilla. Escribimos sobre lo que vemos funcionar en proyectos reales.