El SEO local es que te encuentren las personas que buscan lo que vendes cerca de donde estás: «fontanero en Utrera», «clínica dental Sevilla», «restaurante cerca de mí». No compite con toda España, compite con las cincuenta empresas iguales a la tuya en tu ciudad. Y se gana en dos sitios a la vez: en el mapa que Google enseña arriba y en la lista de resultados de debajo.
Esta guía está escrita para el dueño de una pyme o de un negocio con sede, no para un técnico. Explica cómo decide Google quién sale, qué puedes hacer tú esta semana, qué conviene dejar a alguien que lo haga a diario, y cómo saber si funciona. Todo lo que cuenta lo aplicamos en nuestras propias webs antes de proponérselo a un cliente.
Qué es el SEO local y en qué se diferencia del SEO «normal»
El SEO que todo el mundo conoce es posicionar una página para una búsqueda: «qué es un CRM», «comprar brochas de maquillaje». El SEO local añade una variable que lo cambia todo: dónde está la persona que busca, o qué ciudad ha escrito. Google entiende que «dentista» desde un móvil en Dos Hermanas no es la misma búsqueda que «dentista» desde Bilbao, y enseña resultados distintos.
Por eso hay dos sitios donde aparecer. El primero es el bloque del mapa, con tres fichas y sus reseñas, que Google llama paquete local. El segundo es la lista de resultados de siempre, donde salen las webs. Un negocio con sede necesita trabajar los dos: la ficha de Google Business para el mapa, y la web para la lista. Y, cosa que casi nadie hace, que los dos digan exactamente lo mismo.
Importa más de lo que parece. En España hay 3,3 millones de empresas activas, y casi todas son pequeñas (INE, Directorio Central de Empresas, 2025). El 81 % de las pymes tiene web, pero solo el 32 % vende a través de ella (ONTSI, Informe de digitalización de las pymes 2025). La mayoría de esas webs existen y no traen nada, y en un negocio local el SEO es la diferencia entre tener web y que la web llame al teléfono.
Cómo decide Google quién sale en el mapa: relevancia, distancia y notoriedad
Google explica en la ayuda de Google Business Profile que la posición en los resultados locales depende de tres cosas: relevancia (cuánto encaja tu ficha con lo que se busca), distancia (a cuánto estás de la persona o de la zona que ha escrito) y notoriedad (cuánto se te conoce, dentro y fuera de internet: reseñas, menciones, enlaces, lo que la web dice de ti). No hay forma de pagar para subir en el mapa, y los anuncios que a veces aparecen se marcan como tales.
- Relevancia: se trabaja con la categoría de la ficha, los servicios que declaras, la descripción y, sobre todo, con la web a la que enlaza la ficha. Una ficha de «clínica dental» que enlaza a una web que habla de «centro de salud» confunde.
- Distancia: no se puede cambiar, pero sí declarar bien la zona que atiendes si trabajas a domicilio o en varios municipios.
- Notoriedad: reseñas (cuántas, qué nota, qué dicen y cada cuánto llegan), menciones en otras webs con tu nombre y dirección, y la autoridad de tu propia web. Es la que más cuesta y la que más dura.
De las tres, la que más confusión genera es la relevancia, porque la gente piensa en palabras clave y Google piensa en coherencia: que la categoría, la descripción, los servicios, las fotos, la web y lo que dicen las reseñas apunten a lo mismo. Un negocio que en la ficha es «asesoría», en la web «consultora» y en las reseñas «gestoría» pierde contra uno que es gestoría en los tres sitios.
Paso 1 · La ficha de Google Business, bien hecha
Google Business Profile es la ficha gratuita que sale en el mapa y en la derecha de los resultados cuando alguien busca tu nombre. Es gratis, la crea el dueño del negocio y se verifica con un código, una videollamada o una carta. Si tienes sede física o atiendes en una zona, es lo primero que hay que tener, y la mayoría de las fichas que vemos están a medio hacer.
Lo que tiene que estar, y bien
- El nombre real del negocio, tal como está en el rótulo. Sin añadir «Sevilla» ni «barato» ni palabras clave: Google lo considera spam y puede suspender la ficha.
- La categoría principal correcta y, si aplica, dos o tres secundarias. La principal pesa muchísimo: cambia de «restaurante» a «restaurante de tapas» y cambian las búsquedas en las que sales.
- Dirección exacta, o la zona que atiendes si no recibes clientes en tu local. Teléfono con el que contestas. Horario real, incluidos festivos.
- Servicios o productos listados uno a uno, con descripción. Es el campo que más gente deja vacío y el que más dice a Google de qué va tu negocio.
- Descripción de 750 caracteres que cuente qué haces, para quién y dónde, con palabras normales. Sin lema de marca y sin lista de palabras clave.
- Fotos reales: fachada, interior, equipo trabajando, producto. Las fichas con fotos propias reciben más clics que las que tienen la foto de Street View. Súbelas tú; las que suben los clientes no las controlas.
- El enlace a tu web, y mejor a la página que corresponde a la ficha: si tienes dos locales, cada ficha a su página de local.
Lo que hay que hacer cada mes
Una ficha no se termina, se mantiene. Responder a todas las reseñas, las buenas y las malas, con nombre y sin plantilla. Publicar una novedad al mes como mínimo: una oferta, un trabajo hecho, un cambio de horario. Revisar las preguntas y respuestas, porque cualquiera puede preguntar y cualquiera puede contestar, y hay respuestas de desconocidos que están mal. Y comprobar que Google no te ha cambiado nada: a veces sugiere y aplica cambios de categoría o de horario que no has pedido.
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Paso 2 · Nombre, dirección y teléfono iguales en todas partes
En SEO local se habla del NAP, por las siglas en inglés de nombre, dirección y teléfono. La idea es sencilla y se incumple en la mayoría de los negocios: que esos tres datos sean idénticos en tu ficha de Google, en tu web, en Facebook e Instagram, en los directorios donde estés y en cualquier sitio que te mencione. Idénticos quiere decir con la misma abreviatura, el mismo número de portal y el mismo teléfono.
Google cruza esas menciones para confiar en que existes y estás donde dices. Si en un sitio pone «C/ Toledo 17» y en otro «Calle de Toledo, nº 17, bajo», no es un drama, pero cada diferencia es una pequeña duda. Y si un directorio antiguo tiene un teléfono que ya no usas, hay gente llamando a un número muerto. Haz la lista de todos los sitios donde apareces, corrígelos y apúntalo en un documento para la próxima vez que cambies algo.
En tu web, el nombre, la dirección y el teléfono tienen que estar escritos como texto en la página de contacto y en el pie, no solo dentro de una imagen, y además marcados con datos estructurados de tipo negocio local, que es un trozo de código que le dice a Google «esto es un LocalBusiness con esta dirección y este horario». Cualquier web hecha con criterio lo lleva; si no sabes si la tuya lo tiene, pídele a quien te la hizo que te enseñe el resultado en la herramienta de resultados enriquecidos de Google.
Paso 3 · Reseñas: cómo conseguirlas, qué hacer con ellas y qué no hacer nunca
Las reseñas son el factor de notoriedad que más puedes mover tú. Cuentan la cantidad, la nota media, lo recientes que son, lo que dicen (Google lee el texto y lo relaciona con búsquedas) y si contestas. Un negocio con 40 reseñas de 4,7 y una nueva cada semana gana a uno con 120 de 4,9 que lleva un año sin ninguna.
Cómo conseguirlas sin hacer el ridículo
- Pídelas en el momento en que el cliente está contento: al entregar el trabajo, al terminar la comida, al recoger el coche. No tres semanas después por correo.
- Pon fácil el camino: un código QR o un enlace corto que abra directamente el formulario de reseña de tu ficha. Google te da ese enlace en la propia ficha.
- Pide a quien ya te ha dicho que está contento, no a todo el mundo. La reseña de un cliente satisfecho dice cosas concretas, y lo concreto es lo que posiciona.
- Un ritmo constante vale más que una avalancha. Si en una semana entran 30 reseñas y luego ninguna en seis meses, Google lo nota.
Qué hacer con las malas
Contestar siempre, pronto y sin discutir. Agradecer, reconocer lo que sea cierto, explicar sin excusas y ofrecer resolverlo fuera de la reseña. Quien lee las reseñas no juzga la mala, juzga tu respuesta. Si una reseña es falsa o de alguien que no ha sido cliente, se puede denunciar desde la ficha, pero Google tarda y no siempre la quita: la mejor defensa es tener muchas buenas y recientes.
Lo que no hay que hacer
- Comprar reseñas o pedirlas a empleados y familiares con cuentas nuevas. Google las detecta por patrones y puede retirar todas las reseñas de la ficha, no solo las falsas.
- Ofrecer descuentos a cambio de reseñas. Está prohibido por las normas de Google y, en España, puede ser publicidad engañosa.
- Filtrar: pedir reseña solo a quien ya ha dicho que pondrá cinco estrellas. También está prohibido.
- Contestar con la misma frase a todas. Se nota, y la respuesta es parte de la ficha que Google lee.
Paso 4 · Tu web: lo que tiene que decir para posicionar en tu ciudad
La ficha te mete en el mapa; la web te mete en la lista de resultados y, además, alimenta la relevancia de la ficha. Y aquí está el fallo más común: webs que no dicen en ningún título dónde están ni qué hacen con las palabras que la gente busca. Una web de un cerrajero de Alcalá cuyo título es «Inicio» y cuyo encabezado es «Bienvenidos» no posiciona para «cerrajero Alcalá de Guadaíra» por mucho que lo sea.
Los cuatro sitios donde tiene que estar la ciudad
- El título de la página, lo que sale en azul en Google. «Cerrajería 24 horas en Alcalá de Guadaíra · Nombre». Menos de 60 caracteres.
- El encabezado principal, el H1, que dice de qué va la página con las palabras que se buscan. El lema de marca puede ir debajo, pero no en el H1.
- El texto, con naturalidad: la zona que atiendes, los barrios o pueblos, y lo que la gente de allí te pregunta.
- Los datos estructurados de negocio local, con la dirección y la zona de servicio, que es lo que Google lee sin ambigüedad.
Un detalle técnico que vemos a menudo y que nadie nota en pantalla: webs con efectos de animación en los titulares que a Google le llegan con las palabras pegadas, «CerrajeríaenAlcalá». En pantalla se ve perfecto; para el buscador no existe. Se comprueba mirando el texto que recibe Google, no la pantalla, y cualquier extensión de SEO para el navegador lo enseña en un clic.
Una página por cada forma de buscar
Si haces tres cosas, hacen falta tres páginas, cada una con su título y su H1. «Cerrajería», «apertura de puertas» y «cambio de cerraduras» son tres búsquedas distintas, y una sola página que las mezcle posiciona mal para las tres. Lo mismo con las zonas: si atiendes en dos o tres municipios con búsquedas propias, cada uno merece su página. Pero con una condición que viene ahora.
Paso 5 · Páginas de ciudad sin caer en la página puerta
Las páginas de ciudad funcionan y son peligrosas a la vez. Funcionan porque responden exactamente a «fontanero Dos Hermanas». Son peligrosas porque la tentación es hacer una plantilla y cambiar el nombre del pueblo veinte veces, y eso tiene nombre en Google: páginas puerta. Las detecta por el parecido entre ellas y, en el mejor de los casos, no las posiciona; en el peor, penaliza la web entera. Lo hemos visto en un cliente con veintidós páginas de ciudad idénticas al 95 %: ninguna posicionaba.
La regla que usamos: una página de ciudad tiene que tener al menos la mitad del texto propio de esa ciudad. Propio quiere decir que no se puede copiar a otra: datos de la zona (cuántas empresas o viviendas, qué tipo de negocio predomina), los barrios o pedanías donde trabajas, trabajos hechos allí con nombre si el cliente lo autoriza, lo que la gente de allí pregunta, y cómo se llega o en cuánto tiempo atiendes. Y se mide: comparamos cada página con la genérica contando las frases que comparten, y si pasan de la mitad, se reescribe.
Y antes de abrir una ciudad, se mide si se busca. Hay municipios con cientos de búsquedas al mes para tu servicio y otros con cero. Abrir una página para un pueblo donde nadie busca es trabajo tirado; lo normal es que la capital y dos o tres municipios grandes concentren casi todo.
Paso 6 · Menciones y enlaces locales
La notoriedad fuera de tu ficha se construye con menciones: directorios serios del sector, la asociación de comerciantes, la cámara de comercio, el ayuntamiento si patrocinas algo, la prensa local cuando hay noticia, los proveedores y clientes que te enlazan. No es comprar enlaces en webs que no tienen nada que ver contigo; eso Google lo detecta y lo castiga. Es estar donde un negocio real de tu ciudad estaría.
Dos cosas prácticas: que cada mención lleve tu nombre, dirección y teléfono iguales que en la ficha, y que revises una vez al año los directorios donde estás, porque muchos se abandonan y acaban con datos viejos. Mejor cinco menciones buenas y actualizadas que cincuenta en directorios muertos.
Paso 7 · SEO local y los buscadores con inteligencia artificial
Cada vez más gente pregunta a ChatGPT, a Gemini o al propio modo de IA de Google «qué dentista me recomiendas en Sevilla». Estos sistemas se alimentan de lo mismo que el SEO local de siempre: fichas completas, reseñas con texto concreto, webs que dicen claramente qué hacen y dónde, y menciones en sitios de confianza. Google ha dicho públicamente que posicionar en sus resultados con IA «sigue siendo SEO». Lo que sí ayuda de forma concreta es tener en la web preguntas y respuestas reales, marcadas como tales, porque es el formato que estos sistemas citan con más frecuencia.
Lo que no ayuda, aunque lo leas en muchos sitios: los archivos especiales «para la IA» que se pusieron de moda. Google ha confirmado que los ignora. El tiempo se invierte mejor en la ficha y en las reseñas.
Paso 8 · Cómo medir el SEO local sin engañarte
Hay tres fuentes y conviene mirar las tres. La primera es el panel de rendimiento de tu ficha de Google Business: cuánta gente la ve, desde qué búsquedas, cuántos llaman, piden cómo llegar o entran en la web. La segunda es Search Console, gratuita, para la web: qué búsquedas te enseñan, en qué posición y cuántos clics traen. La tercera es tu teléfono y tu formulario: cuántos contactos entran y de dónde dicen que vienen.
- Mira los clics, no solo las impresiones. Las impresiones suben con cualquier cosa; los clics y las llamadas son lo que paga las facturas.
- Compara periodos iguales: este mes contra el mismo mes del año pasado, porque casi todos los negocios locales tienen temporada.
- Una posición media no dice mucho si no sabes para qué búsquedas. Mira las diez búsquedas que más te enseñan y en cuáles estás en la segunda página: ahí es donde más se gana con menos.
- Apunta la fecha de cada cambio que hagas. Sin eso, en tres meses no sabrás qué funcionó.
Y paciencia con criterio: el SEO local tarda entre tres y seis meses en verse si la web está bien hecha, y la ficha puede moverse en semanas. Si alguien te promete la primera página en un mes, pregúntale cómo, porque la respuesta suele ser algo que Google castiga después.
Los errores que vemos cada semana
- La ficha la creó un comercial de una plataforma hace años y nadie tiene la contraseña. Recuperarla es lo primero; Google tiene un proceso para ello.
- Dos fichas del mismo negocio, una antigua con reseñas y otra nueva. Hay que fusionarlas, no abandonar una.
- Categoría genérica por miedo a dejar fuera algo. «Tienda» en vez de «ferretería» te deja fuera de casi todo.
- La web dice una ciudad y la ficha otra, porque te mudaste y nadie actualizó una de las dos.
- Titulares con lema de marca en vez de con lo que se busca. Bonitos, invisibles.
- Páginas de ciudad clonadas. Ya hemos hablado de eso.
- Comprar reseñas o enlaces. Lo que sube rápido con trucos baja igual de rápido, y la limpieza cuesta más que haberlo hecho bien.
Qué puedes hacer tú esta semana y qué conviene delegar
Tú, esta semana: reclamar o completar la ficha de Google Business con todo lo del paso 1, hacer la lista de sitios donde apareces y corregir el nombre, la dirección y el teléfono, y empezar a pedir reseñas con el enlace directo. Son dos o tres horas y es, con diferencia, lo que más mueve a corto plazo.
Lo que conviene delegar: la web. Títulos, encabezados, datos estructurados, páginas por servicio y por zona con contenido propio, velocidad y medición mensual. No porque sea magia, sino porque hay que saber leer la web como la lee Google, y porque es un trabajo de meses que alguien tiene que hacer cada mes.